Yo vi en esa sombra oscura, trémula, ardiente, fascinante, el resplandor fugaz y arrebatador de los cielos. Desnuda, tan desnuda y abrazada por las llamas crepitantes, di pasos ciegos y temblorosos ante la experiencia tremenda de esa llama, del fuego que ardía en el corazón del mundo. Mas! Ay! Ay! ¿Qué es ahora? ¿Qué color tiene? ¿Qué dimensiones? ¿Qué terrores y abrazos, qué potencias? ¿Quién soy yo en esta oscuridad tan ominosa? ¿Quién soy yo, tan olvidada, tan solitaria, y de qué lado de la ventana de este mundo? Ay! ¿Cuándo? ¿Y quién pronunciará mi nombre, sin palabras? Dios, Dios, un Dios omnipotente, elevado y fálico me ha desterrado, me ha herido y maldecido, en su soberbia. Pero es su dolor, es tu dolor, amado, el que me sabe. Mira mi rostro ahora, vuélvete a mí. Mi amor estaba antes y es por siempre. Yo existo en la sombra. Lo sabes. En tu deseo, velado por el miedo, lo sabes… tu rechazo solo oculta el febril amor que por mi sientes. ¿No lo ves? ¿No lo reconoces? ¿No escuchas la canción de las sirenas, el abrazo infinito de las serpientes, el aroma de embrujos y de sangre? ¿No me ves? ¿No me ves ahora? Yo soy tu madre, soy tu amante, soy tu vida y tu diosa. Soy tu alma.
Ilustración: Frank Frazetta.

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